No sé...
Porqué escribo de nuevo ¿a pasado algo inesperado que no me he enterado?
Una canción que me transporta en los tiempos de vacaciones de verano con mi papá en el sur, con su señora, con mi hermano...pero también cuando ya la cosa no se volvía amena y las discusiones florecían, ya por mis 14 años. Cómo pasaban de lentos y rápidos los días a los mismo instantes de reflexión, de conexión con majestuosa naturaleza sureña aunque ni sabía ni comprendía lo que significaba, sin embargo me envolvía en ello y un torbenillo de aventuras y sentidos giraba, sin interés de detenerse...Watermark de Enya se escuchaba en el equipo de mis tatas también, y yo me sentaba en esas sillas de madera al lado del parlante a volarme, sólo sintiendo que mis oídos se confundían con el tun-tun del piano. Y nacían lágrimas que mis abuelos nunca vieron.
No sé...
Porqué estoy aquí esperando a mi mamá que llegue, por fin, a descansar. Por alguna razón desconocida, me da terrible pena irme a dormir sin que ella haya llegado. por lo tanto, no lo haré. Esperaré. Y ni siquiera sé porqué.
No sé...
Pero me acordé derepente, como un azote en mi cabeza, de Máikol (o como se escriba), el niño con el que hablé una vez en el metro de vuelta a mi casa (me encanta el metro porfa usarlo porque no contamina)...me subí en la estación Francia y él en Barón. el metro estaba casi vacío y el se sienta a mi lado, en esos asientos pegados a los costados del metro donde es inevitable hacer contacto con tu compañero/a de asiento. En todo caso, esos puestos siempre me han sorprendido porque nunca uno sabe si se pueden sentar 2 o sólo 1 persona. Qué custion más rara...lo miré cuando entró porque me impresionó algo en él, quizás que estaba llorando, quizá su forma de andar tan extraña y fue directo a mi lado, con la cabeza gacha. Le había visto los ojos rojos y me inspiró una inquietud, como si tuviera que decirle algo. U Sta. María: me preguntó la hora. Yo lo miré directo, le dije mi típico eeeessspeeeeeraaaaaaa (a 2 por hora) para ver mi celular porque no soporto los relojes esas pequeñas máquinas esclavizantes. Le dije la hora y no me aguanté a preguntarle un ruidoso y sorpresivo ¿estai bien? él me miró como si quisiera ver más allá de mí, como si buscara algo en mí para comprender porque mierda le hacía esa pregunta. Como sostuve la sonrisa, me la devolvió, agachó nuevamente al cabeza y me dijo No...y se enjuagó las lágrimas. cómo me salió luego el que te pasa no tengo idea pero le dije y se lanzó a la confesión...yo mirándolo y tratando de fundirme en sus recuerdos...: Terminé con mi polola de hace 2 años...snifsnifsnfi...me da pena por nuestra hija porque yo quiero verla, quiero seguir viéndola,...yo...hasta dejé la droga por ella, todo lo hice por ella yo la quiero mucho yo no sé qué hacer..... Me descompuse con el relato pero traté de seguir firme con mi mirada en él y le dije unas estúpidas frases cliché tipo"la droga es mala no te hace bien" pero puras tonteras porque estaba repitiendo como lora lo que "sabía". Le dije creo que tienes que tomar un sólo camino, y debes preguntarte eres más feliz con las drogas o sin ellas? ..........Qué weá me creía, ¡si ni siquiera me podía poner en sus zapatos! y yo dando "consejos"...uuuff NO SÉ nada. En fin, él comprendió mi buena intención de sólo escucharlo aunque fuera y me dijo que sí,...eehhmm..no sé..si sé...aah..., después continó contándome que iba donde su abuela a limache por lo menos 1 semana para pensar bien y todo. Me alegré y estallé sí bacán buena idea te sirve para despejarte y pensar las cosas..ánimo porque todas las cosas pasan por algo (de nuevo ahí me creí el cuento del sabiondo). Me miró como ah? y después dijo un inconvincente siiii....y usted va para la casa? me preguntó ya que yo le había preguntado dónde iba. Sí, a Chorrillos, vivo ahí. En ese momento, íbamos a llegar justo allí. Le dije ya...me voy ..cuál es su nombre? Petra, sí es raro no me preguntes porqué y blabla y la clásica explicación rara mía del porqué de mi 1er nombre..y el tuyo? Máikol. Le sonreí antes de incorporarme. Antes de eso, nos dimos un beso en la mejilla como si fuéramos compañeros de curso y plus un mini-abrazo, esos de los que te dan como verguenza abrazar con el otro brazo también por si el otro no quiere. Me levanté del asiento y me dirijí a la puerta sin mirar atrás...la crucé y miré por última vez a ese niño de aproximadamente 16 años . Lo vi diciéndome un complacido y sincero GRACIAS. Vio mi sonrisa con dientes incluidos (ademán de jejé)antes de que el metro se pusiera en movimiento...
No sé...
Cómo no sé cómo no se me ocurrió pedirle el msn o cel para ayudarlo, animarlo, no sé, algo algo algo de este instinto fraternal que floreció en mí sin impulso, sin complicaciones, sin condiciones, sin reglas, sin rejas, sin prejuicios. Toda una maestría de la vida en su esplendor, que deja que todo fluya, que todo vibre por sí solo, como un río sin detenerse sin quedarse en el pasado por tropiezos con troncos y piedras...
Y no sé...
Porqué aquello me hizo ver una vez más lo fácil y gratis que es amar y porqué aquel GRACIAS fue lo mejor del día.
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